La Huelga de las Gárgolas de 1911

La Huelga de Gárgolas de 1911 constituye un hecho particular en la historia mágica. Como entes que son a la vez conscientes y creados por la mano del hombre, desde el inicio de su uso en el siglo XVIII pocas veces han disentido —o intervenido siquiera— de la opinión de los magos. Ahora bien, esta situación cambió durante enero de 1911, cuando las gárgolas apostadas en el Centro de Estudios Alquímicos de Londres iniciaron una campaña de protesta por descuido arquitectónico. Según los reportes guardados en los archivos del Ministerio, las gárgolas denunciaban la falta de restauración durante siglos, además de irregulares horarios de limpieza por parte de los empleados del lugar.

La falta de respuesta por parte de las autoridades ministeriales de las quejas recibidas por tales gárgolas —posiblemente ante la falta de precedencia de acción de los seres hasta el momento, aunque se baraja también que fuese tachada de broma por el funcionario encargado de tramitarla— impidió que el incidente quedara en poco más que un evento anecdótico. Más bien, al contrario: durante los siguientes meses, gárgolas de todas las zonas de Reino Unido empezaron a manifestar su descontento con sus condiciones, añadiendo a los apuntes iniciales otras demandas como la instauración de un protocolo de construcción y cuidado de las estatuas en el que se incluían, entre otras, la exigencia de la instauración de puestos de gárgolas conjuntos para evitar los largos períodos de soledad a los que se sometían.

A día de hoy todavía resulta un misterio el método de comunicación que emplearon dichos seres, especialmente por la celeridad de comunicación entre ambos. Hubo durante los años siguientes un período de efervescencia intelectual sobre las desconocidas capacidades de dichos entes, sin que se alcanzara prueba alguna de ellas. Otros autores, más escépticos, señalaron a la posible colaboración de los duendes a la hora de esparcir las noticias.

En cualquier caso, lo cierto es que la acción de las gárgolas fue vista, en principio, como ridícula por la mayor parte de la comunidad mágica. Hasta que los problemas de acceso a lugares custodiados por las estatuas conscientes empezaron a interrumpir todo tipo de actividades, obligando a la apertura de rutas alternativas. Finalmente, después de cerca de cinco meses de huelga y uno de los atascos más eminentes en la Red Flu de la Real Academia Mágica de Encantamientos, los magos accedieron a firmar tregua en las condiciones impuestas por el Comité Unánime de Gárgolas Unidas Contra el Abandono (CUGUCA), en lo que se recuerda como una de las derrotas más humillantes de los magos contra seres de movilidad limitada.

Extracto: Capítulo VII de Grandes Eventos Mágicos del Siglo XX, por Louise Elwood

Rebeliones de los Duendes del Siglo XVIII

Se considera como las Rebeliones de los Duendes del Siglo XVIII a una serie de revueltas de la población duende contra las discriminaciones y prejuicios hacia los de su raza ejercidos por los magos y brujas producidas en los años 1752 y 1762. La inclusión de ambos enfrentamientos en el marco del mismo conflicto es un tema ampliamente discutido por diversos estudiosos; por comodidad en su estudio, en este volumen optaremos por seguir la teoría de la doctrina mayoritaria que señala su estrecha relación en fechas y motivaciones como prueba suficiente de su continuidad como único conflicto.

Las revueltas iniciadas en 1752 tuvieron lugar tras el maltrato sufrido por Urg el Sucio en enero de ese año. Tal y como documenta el archivo judicial del Wizengamot, un grupo de jóvenes magos arrinconó y posteriormente sumergió públicamente en un lago de las cercanías de Godric’s Hollow al duende. Aunque el grupo de magos fue llevado ante el tribunal mágico, la negación de la intervención de la parte duende y escasa severidad del castigo recibido provocó la alzada en armas por parte de los seres con Urg como líder.

El pobre manejo de la sublevación, la cual no tardó en adquirir matices violentos, provocó la retirada forzosa del Ministro de Magia Albert Boot tras su fracaso en las negociaciones con el líder duende. Su sucesor, Basil Flack, no tuvo mayor suerte a la hora de poner fin al conflicto y pasó a la historia como uno de los Ministros más breves al abandonar el cargo sólo dos meses después de obtenerlo. Tal renuncia tuvo lugar después de que los duendes se aliaran con los licántropos. No fue hasta la intervención del Ministro Hephaestus Gore que los altercados cesaron.

Gore, uno de los primeros aurores de profesión y el primero en ascender a la oficina de Ministro,  terminó exitosamente con los ataques haciendo gala de su experiencia en conflictos y capacidad estratégica. Ahora bien, varios intelectuales criticaron su negación a instaurar programas de rehabilitación para los hombres lobo como un error que posteriormente le llevaría a enfrentarse con una sublevación.

Los ataques se retomaron después de una década, en 1762, con el creciente descontento de la población mágica no humana. El aumento del estigma contra los licántropos tras su colaboración en las revueltas de 1752 llevó a una segunda alianza con los duendes, los cuales estaban profundamente ofendidos por las represalias a los principales apoyos de la rebelión. Esta segunda rebelión tuvo una menor duración que la anterior, pero a la par mayor intensidad. Alcanzó su cénit en la batalla entre ambos bandos producida en Exmoor, en el condado de Devon, donde tuvo lugar la muerte de Vargot, gran héroe de los duendes, posteriormente descubierto como elfo doméstico rebelde.

Finalmente, la rebelión llegó a su final con la firma de un nuevo tratado entre magos y duendes. No obstante, las tensiones entre los magos y duendes no llegarían a sofocarse por completo, como se reflejará en los siguientes años.

Extracto: Capítulo XXIX de Historia de la Magia, por Bathilda Bagshot

La Rebelión de los Duendes de 1612

La Rebelión de los Duendes de 1612 es la primera rebelión organizada de estas criaturas en la historia mágica. Aunque ya desde tiempo atrás habían existido tensiones entre duendes y magos debido a las diferencias de cultura entre ambas especies (léase el enfrentamiento entre Godric Gryffindor y Ragnuk el Primero, capítulo XVII), fue en este año en el que se marcó un punto de inflexión entre los conflictos humanos-duendes, dando lugar a un evento especialmente sangriento.

Efectivamente, la Rebelión de 1612 pasó a la historia como una de las más sangrientas y crueles, con numerosas pérdidas en ambos bandos.

Las causas de esta rebelión son ampliamente discutidos por la doctrina. Algunos historiadores de prestigio señalan la falta de representación de duendes en el Wizengamot como origen principal, mientras que otros se remontan al encarcelamiento de Ug el Engañoso por la venta de oro leprechaun. Ahora bien, la mayoría coincide en que el detonante de la rebelión fuera la muerte accidental (no considerada así por la comunidad duende) del empleado de Gringotts Nagnok a manos de un troll de seguridad enviado por el Ministerio de Magia.

En cualquier caso, es cierto que los duendes guardaban rencor a los magos desde varias generaciones atrás. El llamamiento a las armas por parte de sus congéneres provocó una oleada de violencia hacia los magos inaudita hasta el momento. La lenta reacción por parte del bando humano dio lugar a que la arremetida inicial fuese particularmente potente, obligando a la mayoría de brujos a refugiarse en Hogsmeade, donde se organizó la reagrupación y el contraataque hasta dos meses después del inicio del conflicto.

En total, la duración de la Rebelión fue de cinco meses, terminando a finales de otoño de 1612. La amenaza de cancelación de servicios de Gringotts fue una de las bazas más importantes para la cesión a favor de los duendes, alcanzando un acuerdo entre el líder rebelde Brodod el Barbudo y el por aquel entonces Jefe de Consejo de Magos, Balfour Blane. Algunos eruditos apuntan al malestar generado por la tregua como uno de los catalizadores del posterior Veto de Uso de Varitas a Criaturas de 1631.

Extracto: Capítulo XXIII de Historia de la Magia, por Bathilda Bagshot

La Revolución Civil de los Licántropos en América

La Revolución Civil de los Licántropos fue un conflicto ocurrido entre 1972 a 1977 en Estados Unidos, durante el cual los licántropos exigían que se les permitiera tener más tierras donde habitar. Sin embargo, el MACUSA se negó a acceder a sus demandas, debido a que ponían en riesgo el Estatuto Internacional del Secreto.

En 1972, las tensiones entre las manadas de licántropos, que vivían en una reserva americana, con el MACUSA comenzaron a intensificarse debido a que algunos de ellos amenazaba el Estatuto Internacional del Secreto.

Mingan, el líder de la manada, profesaba que los licántropos deberían ser libres en sus tierras, y querían que se les permitiera salir de la reserva, pues no eran animales salvajes.

Para 1973, los ideales de Mingan había pasado del pacifismo a tomar todo por la fuerza, liderando varios enfrentamientos contra el MACUSA, siendo en ellos donde conoció a Ellías Wayne II. Al principio, Wayne II había intentado establecer un diálogo con el hombre, sin embargo, no lo consiguió.

Así comenzó la Revolución Civil de los Licántropos, que terminó el 13 de septiembre de 1977 cuando, Ellías Wayne II se enfrentó a Mingan transformado en licántropo. Fue una batalla intensa, atestiguada por las Fuerzas Especiales de Aurores, y miembros de la Manada Mingan.

La batalla terminó cuando Mingan dio un golpe mortal a Wayne II, quien había perdido la varita. Sin embargo, de su túnica Wayne utilizó sus últimas fuerzas para clavarle la daga de plata en el corazón a Mingan.

Ley del Desacuerdo

Como suele suceder con toda guerra, las secuelas no son todas previsibles. A través de la historia podemos constatar que con frecuencia los enfrentamientos son solo una excusa y el resultado depende mucho de la perspectiva; en el caso de nosotros, a quienes llaman “criaturas mágicas” las guerras humanas nos parecen absurdas y cruelmente patentadas. Para empezar, no les basta con destruirse entre ellos (a miembros de su propia especie e incluso su misma sangre), sino que insisten en mezclar y hacer partícipes a otras para luego desecharlas (como es el caso de los licántropos). Todas las decisiones que ha tomado esta raza han sido egoístas o terriblemente utópicas.
Fragmento de la entrevista a Enkeera, una Selkie habitante del Lago Negro
La Segunda Guerra Mágica dejó muchos afectados, pero nadie sabe con certeza cuántos Licántropos, Gigantes o Gente del Agua que habitaba en el Lago Negro durante la Batalla de Hogwarts perecieron a causa del ataque. Para empezar, está la desinformación que siempre ha imperado entre especies, resultará evidente que es imposible saber cuántos licántropos murieron sin conocer el número exacto que había entre las filas o que existen en la comunidad. Los primeros años, esos que los humanos dedicamos a pactar tregua entre ellos mismos, dejaron muy disconforme a los habitantes de las profundidades, quienes tenían como lugar de residencia el lago que separa Hogsmeade de los terrenos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Poco supimos acerca de sus bajas o las consecuencias que la batalla causó en sus vidas, pues el resentimiento hacia los humanos ya era demasiado fuerte como para querer compartir detalles como éste.

Los centauros también se han visto terriblemente disconformes respecto a las medidas humanas antes, durante y después de la guerra hacia a otras criaturas. Su desconcierto radica fundamentalmente en lo ensimismados que estuvimos en resolver los conflictos internos sin llegar a ningún resultado, como en realidad ya había ocurrido antes. Parece evidente para ellos que somos una raza condenada a repetir nuestros propios errores e insisten en mantenerse apartados de humanos y seres inferiores.

Por eso, cuando las nuevas leyes que pretendían integrar a las criaturas fueron propuestas muchos de los implicados no se vieron ni remotamente interesados. Las reacciones fueron diversas pero en general reinó el desconcierto humano ante la negativa a formar parte de nuestra sociedad, como siempre se había creído era el afán de otras especies. En general se habló de que los únicos que habían aceptado la nueva ley fueron los Semi-Gigantes y Semi-Veelas, ni siquiera los Licántropos parecieron motivados a dejar el anonimato con el beneficio de poder estudiar en Hogwarts (algo que en realidad ya podían hacer).

Contrariamente a lo esperado, muchas criaturas, entre ellas las Arpías, vieron la iniciativa como ofensa más que conciliación, pues entendían la propuesta como una invitación a abandonar sus costumbres y su territorio. Algunos zoomagos intentamos explicar que las medidas dictadas no tomaron en consideración la forma de vida de otras especies, y que la ley promueve la “humanización” de seres que no tienen interés en parecerse a nosotros.

Las Arpías tenemos un determinado territorio de caza y leyes de convivencia que serían incompatibles con la vida cotidiana en una ciudad humana (…) Sin mencionar que ninguna Hermana estaría dispuesta convivir con Veelas.

Comentario de Itziar, líder de un grupo de Arpías residente en Yorkshire acerca de la nueva Ley

Incluso los estudiosos que estamos a favor de leyes apaciguadoras con otras especies vemos ésta como demasiado radical, y en tal caso, debería hacerse de forma paulatina, sopesando todos los riesgos que conlleva y las posibles hibridaciones resultantes.

Ante todo, considerar desde ya la idea de que humanizarlos es reprimirlos, y eso es amoral e inhumano.

Con todo, pese a ser simpatizantes de las criaturas mágicas, muchos no nos hemos sentido conformes con los cambios propuestos. La idea de incluir a las minorías parece acertada desde un punto de vista humanitario y pacífico, pero resulta difícil (sino imposible) cuando existe incluso entre ellas una rivalidad ancestral, como en el caso de las Arpías y Veelas.

Pese a las leyes impuestas para regular o prohibir la comercialización de criaturas mágicas o sus partes, otras medidas del Ministerio tuvieron efectos en la vida de muchas especies, por lo que han decidido tomar participación en los espacios que la comunidad mágica les ha brindado para debatir nuevas acciones o manifestar su punto de vista; esto ha puesto en manifiesto los problemas que los zoomagos ya habíamos augurado. A diferencia de las razas puras, las hibridaciones pueden llegar a tener un comportamiento más humanamente aceptable, y muchas de ellas de todas formas no tienen sitio en sus comunidades de origen, como es el caso de las Veelas o Gigantes, que no toleran a las semi especies entre ellas y en realidad ya han sido incluídos en otros colegios igualmente prestigiosos, como Beauxbatons.

Incluir a las hibridaciones a Hogwarts no solo aterra a puristas, también a las propias criaturas; y respecto a este tema, al no existir todavía grupos de estudiantes de razas en conflicto los daños son difíciles de percibir, pero tampoco existe un acuerdo respecto a si queremos o no convivir entre especies y las leyes no solo promueven compartir locación durante los años escolares en los que se aprende magia, sino también participar de una sociedad que los teme, los repudia y los margina… Cuando en realidad los humanos hemos causado más daño a otros seres que a la inversa en toda la historia.

Fragmento de “La Ley del Desacuerdo”, artículo académico del Zoomago Edrick Bellemorte, distinguido especialista en hibridaciones.

La licantropía y cómo me ayudó a ser mejor bruja

Cuando nuestra amada ex-ministra de magia, Hermione Granger, cambió el nombre de la División de Captura y Exterminio de Hombres Lobo, a Registro y Protección en 2024, aquello definitivamente formó un cambio, y uno muy grande, pues significó que ahora el Ministerio no nos trataría como bestias peligros y mortales, sino como seres humanos que necesitábamos ayuda, pues nuestra condición mágica nos impedía tener una vida normal, al menos una vez al mes.

Sin embargo, como era de esperarse, aquello no se tomó igual por parte de la comunidad que padecía licantropía pues, significaba exponerse, y siendo francos ninguno de nosotros quería que nadie supiera nuestra condición. Nos hacía vulnerables como miembros de la comunidad mágica, y a nadie le gusta ser el primero en levantarse para recibir ese trato.

Aunque al final, me decidí a hacerlo yo, porque al hacerlo no sólo estaría inspirando a otros, sino que estaría mostrando disposición para que el Ministerio siguiera protegiéndonos. Muchos consideraron aquello como un acto de sumisión, pero yo siempre lo tomé como un acto de valentía, fue mostrar quien yo era, sin temor, ante todos.  Por supuesto que me acusaron de ser un “perro del ministerio”, pues parte de los beneficios del registro era una dosis de matalobos.

Y no era el único, por primera vez se permitió a las personas con licantropía entrar a trabajar en el Ministerio de Magia, además se ayudó a todos aquellos que habían sido mordidos en el cumplimiento de su deber. Fue en esas fechas que conocí a Orion Ogby, un auror que había sido mordido durante una emboscada a la Manada de Ennis, un año antes de la firma de la Ley de Registro y Protección de los Licántropos. Fue de los consejeros de la Ministra, y fue apoyado por el Jefe de Aurores, que en ese entonces era John Wayne.

Fue el primer auror a quien se le dio el puesto siendo un licántropo, aunque él terminó dimitiendo pues le hacía mucho más feliz dar conferencias y extender el conocimiento. Creo que me enamoré de él cuando tomó esa decisión. Años después nos casamos.

Por supuesto que tuvimos apoyo del ministerio, aunque no de muchos licántropos. Muchos de los licántropos decidieron apartarse de la comunidad mágica, decidieron verse a sí mismos como algo más que los humanos. Se alejaron a vivir en comunidades, como manadas. Yo no me veía como una animal salvaje, y para mí, era mi deber demostrarle a los magos que seguía siendo una bruja.

Extracto de la conferencia “La licantropía y cómo me ayudó a ser mejor bruja” de Elora Erwan.

La esencia de la magia

Cuando me preguntan: Chephie, ¿de dónde viene la magia? Todos mis amigos resoplan y se hacen ovillo, saben que ahí viene una cátedra sobre la Esencia de la Magia. Y no es de sorprender, pues he dedicado la mayor parte de mi vida, desde los veinticinco años, al estudio de la misma.

Recientes descubrimientos demuestran que existe un “gen mágico”, que determina a aquellos individuos quienes podrán utilizar la magia y quiénes no. Por eso, en las familias de magos nacen niños magos, pues el gen es dominante, mientras que en los muggles, aquello no pasa, salvo en contados casos.

Sin embargo, el tener el gen no define tu capacidad o potencial mágico, si bien puede darte un poco de ventaja tener padres talentosos, aquello no te garantiza que puedas realizar magia extraordinaria. Creo que todos recordamos a Jeremias Ollon, cuya madre Hestia Moriandi, fue la mejor pocionista de su generación, y quien pudo perfeccionar los Doce Usos de la Sangre de Dragón. Jeremias, si bien no era un squib, no podía realizar una poción aunque siguiera la receta, Jeremias era conocido hasta por quitarle las propiedades mágicas a los bezoars.

Lo anterior también lo vemos en nuestra ex-ministra de magia, Hermione Granger, que nació de dos muggles dentistas, y aún así, apuesto que no han visto bruja más brillante que ella, además cuyo enorme corazón ha permitido que los squibs asistan a Hogwarts, e incluso se seleccionados para una casa con el Sombrero Seleccionador […]

Extracto de La esencia de la Magia, ¿por qué mi perro no puede ser mágico? de Cephalias Arondale

Situación de los squibs

En los años 1960, las marchas  squibs supusieron el primer intento real de esa comunidad de reclamar unos derechos que siempre les habían sido negados. Nacidos de padres magos, pero incapaces de realizar magia,  se les consideraba una parte indeseada de la sociedad mágica. Muchos de ellos eran escondidos por sus propias familias, mientras que a otros se les animaba a abandonar el único mundo que habían conocido — el de la magia — para integrarse al muggle. Aunque las marchas no cumplieron el objetivo deseado, y los squibs siguieron siendo maltratados, si ayudó a que la Sociedad de Ayuda a los Squibs ganara cierta notoriedad. Esta procuraba encontrar trabajos para los squibs expulsados de sus familias, o para aquellos que no deseaban seguir el consejo de los magos y unirse a los muggles. Aunque era una pequeña organización, con apenas miembros, la Sociedad fue, durante muchas décadas, lo único a lo que los squibs podían aferrarse.

Todo, sin embargo, cambió con la llegada de Hermione Granger al puesto de Ministro de Magia. Esta escuchó las necesidades de la Sociedad de Ayuda a los Squibs, y por primera vez, les dio una respuesta desde el propio Ministerio. Estableció la Oficina de Asuntos Squibs, dedicada, en primer lugar, a la integración de estos en el empleo mágico: se consideró ilegal negar a un squib un puesto de empleo para el cual, a pesar de su falta de magia, estuviera calificado. Se suprimió todo tipo de escrito que abogara por la marcha de los squibs al mundo muggle, que fueron substituidos por propaganda a favor de la integración, y se realizaron campañas para animar a estos a mantenerse en sus hogares y no dejar atrás el mundo mágico.
Pero tal vez el movimiento más radical fue permitir a los squibs la posibilidad de atender a Hogwarts, estudiando las asignaturas que no requerían de habilidades mágicas, como Estudios Muggles o Historia de la Magia, y la teórica de aquellas que sí lo necesitaban, como Defensa Contra las Artes Oscuras. Por primera vez en su historia, el Sombrero Seleccionador fue situado sobre la cabeza de un niño squib, al que mandó a una de las casas, a pesar de que en primera instancia su desconcierto fue tal que se necesitaron cinco profesores para explicarle al objeto la nueva situación. El primer niño squib en ser seleccionado fue Birger Pemberton.

Por supuesto, no todo el mundo está de acuerdo con la  integración de la comunidad squib en el mundo mágico, especialmente aquellos que consideran que no han de ocupar puestos de trabajo que podrían destinarse a auténticos magos, ni mezclarse con los niños de Hogwarts.

Una historia de la mafia

Donde haya algo ilegal, la mafia encuentra su nido. La excepción, por supuesto, no podía ser Gran Bretaña. La Mafia Rusa tuvo su primer encuentro con la comunidad mágica en los años en los que Voldemort comenzaba a ganar poder, pues encontraron un jugoso negocio en el tráfico de objetos tenebrosos, siendo proveedores principales de muchos de los mortífagos durante La Primera Guerra Mágica Británica.

En 1968, el Jefe de la Mafia, Viktor Bogdanov hizo un trato con varios mortífagos: el conseguía los objetos tenebrosos y ellos proveían de criaturas mágicas para su comercio. Viktor Bogdanov era un mago, sin embargo, nacido de padres muggles, cosa que no importó mucho a los seguidores de Lord Voldemort siempre y cuando pudieran mantener su dominio y poder. Además, nadie quería hacer enojar a Viktor Bogdanov, un mago tenebroso como ninguno, pero sin ambición de un poder como los británicos.

Viktor fue el inicio de la mafia rusa mágica, pues con dicho trato, muchos magos británicos, se unieron a sus filas. No tardó en extenderse hacia la comunidad mágica rusa, absorbiendo rápidamente a un grupo de familias mágicas que controlaban todo. Los Bogdanov, llegaron así al poder.

El trato con los mortífagos acabó cuando Lord Voldemort desapareció por primera vez, luego del atentado contra los Potter.

Los rusos y el purismo

La comunidad mágica rusa no se basaba nunca en una ideología de purismo de sangre, para ellos, cualquiera podía demostrar valía, y lo único que contaba era la fuerza y el talento, motivo por el cuál, cuando los Bogdanov demostraron su poderío e inteligencia, después de casi una década de conflictos en las sombras, desapariciones inexplicables y terror, las familias poderosas aceptaron su derrota, uniéndose al enemigo sin chistar, queriendo rozar un poco del poder que comenzaban a acumular.

La procedencia de Viktor Bogdanov no disgustó a nadie, ¿qué más daba que fuera hijo de muggles? Tenía toda una red criminal que abarcaba no solo el mundo mágico, sino el muggle. Aquello abarcaba toda una nueva visión para las familias poderosas, acostumbradas a mantener el poder mediante conspiraciones, veían todo un nuevo mundo surgir ante ellos.

Cuando Viktor Bogdanov hubo asentado su poder, creó un Concilio con aquellos que hubo derrotado, formando así una hermandad. Fueron cuatro familias las que acudieron a su llamado, quedando tres de ellas en el exilio voluntario. La Familia Smirnov, Karkaroff & Bubka, se relegaron en sus ideologías, ampliamente influenciados por la complicidad de los Karkaroff con el Señor Tenebroso, fueron los únicos que renegaron contra los Bogdanov, sin embargo, al no obtener el apoyo de la mayoría, se dedicaron a apoyar al Señor Tenebroso desde las sombras, y ganar poder en Gran Bretaña.

Fue la Familia Smirnov, quien buscó la ayuda de los Bogdanov y su Concilio para volver a traficar con objetos tenebrosos, luego de la segunda ascención de Lord Voldemort.

El Concilio Rojo

Las Familias Mágicas Poderosas se unieron a los Bogdanov con ansias de poder, y expansión. Tres de ellas, con orígenes puros y una de ellas con orígenes similares a los Bogdanov, una familia poderosa en el mundo muggle, que pronto se vio bendecida con un mago en la familia.

El Concilio Rojo fue su pacto de paz, el final del reinado del teror, la muerte y la peste; momentos sumamente oscuros para la comunidad rusa mágica. Actualmente la integran:

♦ Los Novikov.
♦ Los Serkin.
♦ Los Steklov
♦ Zhdánov (familia con procedencia muggle)

El Concilio se reúne para tomar acciones contra otras organizaciones y mafias más pequeñas, así como discutir temas de territorios y alianzas. Son una Hermandad, la Hermandad Roja y se cuidan los unos a los otros.

Tienen fuertes rivalidades con la familia Smirnov & la Bubka, que a pesar de haber recuperado parte de su capital, siguen bajo las sombras, orquestando la manera de volver al poder, desde sus ideales puristas, sacados en Gran Bretaña. La Familia Karkaroff se vio disuelta con la muerte del antiguo director de Durmstrang, y actualmente quedan pocos familiares, sin mucho que resaltar.