Cuando nuestra amada ex-ministra de magia, Hermione Granger, cambió el nombre de la División de Captura y Exterminio de Hombres Lobo, a Registro y Protección en 2024, aquello definitivamente formó un cambio, y uno muy grande, pues significó que ahora el Ministerio no nos trataría como bestias peligros y mortales, sino como seres humanos que necesitábamos ayuda, pues nuestra condición mágica nos impedía tener una vida normal, al menos una vez al mes.

Sin embargo, como era de esperarse, aquello no se tomó igual por parte de la comunidad que padecía licantropía pues, significaba exponerse, y siendo francos ninguno de nosotros quería que nadie supiera nuestra condición. Nos hacía vulnerables como miembros de la comunidad mágica, y a nadie le gusta ser el primero en levantarse para recibir ese trato.

Aunque al final, me decidí a hacerlo yo, porque al hacerlo no sólo estaría inspirando a otros, sino que estaría mostrando disposición para que el Ministerio siguiera protegiéndonos. Muchos consideraron aquello como un acto de sumisión, pero yo siempre lo tomé como un acto de valentía, fue mostrar quien yo era, sin temor, ante todos.  Por supuesto que me acusaron de ser un “perro del ministerio”, pues parte de los beneficios del registro era una dosis de matalobos.

Y no era el único, por primera vez se permitió a las personas con licantropía entrar a trabajar en el Ministerio de Magia, además se ayudó a todos aquellos que habían sido mordidos en el cumplimiento de su deber. Fue en esas fechas que conocí a Orion Ogby, un auror que había sido mordido durante una emboscada a la Manada de Ennis, un año antes de la firma de la Ley de Registro y Protección de los Licántropos. Fue de los consejeros de la Ministra, y fue apoyado por el Jefe de Aurores, que en ese entonces era John Wayne.

Fue el primer auror a quien se le dio el puesto siendo un licántropo, aunque él terminó dimitiendo pues le hacía mucho más feliz dar conferencias y extender el conocimiento. Creo que me enamoré de él cuando tomó esa decisión. Años después nos casamos.

Por supuesto que tuvimos apoyo del ministerio, aunque no de muchos licántropos. Muchos de los licántropos decidieron apartarse de la comunidad mágica, decidieron verse a sí mismos como algo más que los humanos. Se alejaron a vivir en comunidades, como manadas. Yo no me veía como una animal salvaje, y para mí, era mi deber demostrarle a los magos que seguía siendo una bruja.

Extracto de la conferencia “La licantropía y cómo me ayudó a ser mejor bruja” de Elora Erwan.