Se considera como las Rebeliones de los Duendes del Siglo XVIII a una serie de revueltas de la población duende contra las discriminaciones y prejuicios hacia los de su raza ejercidos por los magos y brujas producidas en los años 1752 y 1762. La inclusión de ambos enfrentamientos en el marco del mismo conflicto es un tema ampliamente discutido por diversos estudiosos; por comodidad en su estudio, en este volumen optaremos por seguir la teoría de la doctrina mayoritaria que señala su estrecha relación en fechas y motivaciones como prueba suficiente de su continuidad como único conflicto.

Las revueltas iniciadas en 1752 tuvieron lugar tras el maltrato sufrido por Urg el Sucio en enero de ese año. Tal y como documenta el archivo judicial del Wizengamot, un grupo de jóvenes magos arrinconó y posteriormente sumergió públicamente en un lago de las cercanías de Godric’s Hollow al duende. Aunque el grupo de magos fue llevado ante el tribunal mágico, la negación de la intervención de la parte duende y escasa severidad del castigo recibido provocó la alzada en armas por parte de los seres con Urg como líder.

El pobre manejo de la sublevación, la cual no tardó en adquirir matices violentos, provocó la retirada forzosa del Ministro de Magia Albert Boot tras su fracaso en las negociaciones con el líder duende. Su sucesor, Basil Flack, no tuvo mayor suerte a la hora de poner fin al conflicto y pasó a la historia como uno de los Ministros más breves al abandonar el cargo sólo dos meses después de obtenerlo. Tal renuncia tuvo lugar después de que los duendes se aliaran con los licántropos. No fue hasta la intervención del Ministro Hephaestus Gore que los altercados cesaron.

Gore, uno de los primeros aurores de profesión y el primero en ascender a la oficina de Ministro,  terminó exitosamente con los ataques haciendo gala de su experiencia en conflictos y capacidad estratégica. Ahora bien, varios intelectuales criticaron su negación a instaurar programas de rehabilitación para los hombres lobo como un error que posteriormente le llevaría a enfrentarse con una sublevación.

Los ataques se retomaron después de una década, en 1762, con el creciente descontento de la población mágica no humana. El aumento del estigma contra los licántropos tras su colaboración en las revueltas de 1752 llevó a una segunda alianza con los duendes, los cuales estaban profundamente ofendidos por las represalias a los principales apoyos de la rebelión. Esta segunda rebelión tuvo una menor duración que la anterior, pero a la par mayor intensidad. Alcanzó su cénit en la batalla entre ambos bandos producida en Exmoor, en el condado de Devon, donde tuvo lugar la muerte de Vargot, gran héroe de los duendes, posteriormente descubierto como elfo doméstico rebelde.

Finalmente, la rebelión llegó a su final con la firma de un nuevo tratado entre magos y duendes. No obstante, las tensiones entre los magos y duendes no llegarían a sofocarse por completo, como se reflejará en los siguientes años.

Extracto: Capítulo XXIX de Historia de la Magia, por Bathilda Bagshot