Infancia

Mantis Budwing Forest (Newcastle Upon Tyne, 16 de agosto de 2024) nació en el seno de una familia mágica: un dragonologista y una sanadora, respectivamente. No vino al mundo solo: cinco minutos (y unas cuantas décimas) más tarde, lo acompañó la que sería su hermana y su mejor amiga. Fueron extremada y casi desesperadamente queridos por sus padres, que habían recurrido a métodos artificiales para concebirlos.

A pesar de que su familia no contaba con muchos recursos y tuvo que compartirlo todo con su hermana, su infancia fue muy feliz y mágica. Ya desde pequeño manifestó hiperactividad y una variedad de intereses que todavía conserva a día de hoy.

El primer y único problema de su infancia llegó con el ingreso en el hospital de su hermana, que sirvió como desencadenante de su propio ingreso, días más tarde. En esa época descubrieron que ambos hermanos estaban enfermos. En su caso, su afección era algo llamado Poliserositis Paroxística Familiar, que le obligaría a partir de entonces a tomar medicación para impedir los frecuentes ataques de su dolencia. No obstante, a día de hoy lleva vida normal la mayor parte del tiempo.

Primeros años en Hogwarts

Entró al colegio como todo niño que ha oído sobre él desde su más tierna infancia: rebosante de ilusión. Fue seleccionado para la casa de los leones, Gryffindor, separándose por primera vez de su hermana, que había sido elegida para Ravenclaw. No obstante, eso ayudó a abrir su mundo y a adaptarse mejor al nuevo ambiente, que no tardó en hacer suyo. Entre sus hobbies, cuentan el periódico escolar, cualquier actividad que no implicara esfuerzo físico y ser animador del equipo de Quidditch.

Como alumno, es un poco inquieto y bastante charlatán en clase. No obstante, su capacidad de concentrarse cuando algo le interesa, su vocación de sanador y el apoyo de los que le rodean han servido como contrapeso a su torpeza y le han convertido en un alumno que supera las expectativas. No muy brillante, pero con empeño. Es una mezcla que, de momento, le ha servido para superar sus TIMOS con éxito.

Tras la cena sangrienta

Mantis no llegó a estar presente en el Festival de Primavera, pero sí lo estuvo la noche en la que sus compañeros licántropos se transformaron en el Gran Comedor. No llegó a verse cara a cara con las transformaciones, pero sí perdió a una compañera querida en el proceso. No obstante, mantiene una postura de apoyo hacia los licántropos, consciente de que sus actos no fueron por voluntad propia.

Mantiene una postura similar con las criaturas. Criado en una familia de mente abierta, considera que la diversidad lo hace todo más divertido y cree firmemente que todos merecen ser tratados con igualdad. Procura que ni criaturas ni licántropos se sientan excluidos y lucha porque el discurso de odio y temor que está cada vez más presente en los últimos tiempos no se extienda por Hogwarts.

No mientras él esté de guardia.

Citas

Algunas veces, sus amigos le preguntaban si no preferiría tener el cuarto sólo para él. Si, en lugar de haber sido dos cuerpos separados, hubiera nacido un solo bebé. Seguramente su familia tendría un poquito más de dinero, papá no tendría que trabajar tantas horas y él tendría más espacio para sus juegos. Pero entonces él no tendría con quien jugar, ni quien le leyera cuentos. Nadie a quien consolar cuando los días fueran tristes y con la que hablar cuando no pudiera dormir. Nadie con el que tener aventuras como la de esa mañana, tampoco. Y él no sería un héroe. Ni tampoco un hermano mayor. Él no sería él.

En aquel momento, era el niño más dichoso del mundo. ¿Cómo no querer esa vida?

«¿No es incómodo?», habían inquirido, incrédulos. «Es decir, tu hermana es una… Ya sabes… Una chica», especificaron cuando él les dirigió una mirada desconcertada. «Cambiarás de idea cuando llegue la pubertad» aseguró uno, y esas palabras hicieron eco en su cabeza en aquel momento. ¿Había llegado la hora? ¿Era ese el comienzo de la pubertad de Mantis? Y si era así, ¿qué significaba?

Connor. Connor, no lo entiendes. Esta situación es más poderosa que tú y que yo, más que todo el colegio. No estoy desvariando, ¡es el sistema el que desvaría! ¿Y sabes? Te diré la verdad: tú no puedes afrontar la verdad. Cuando alargues la mano y te la encuentres toda manchada de mocos que antes era la cara de tu mejor amigo, sabrás lo que hay que hacer. Olvídalo, Connor, ¡es Chinatown!

Mantis siempre le había resultado una persona bastante curiosa. Si bien no habían tenido una relación propiamente dicha, sí habían tenido instancias que compartir como compañeros, y la mayoría eran instancias como aquella en el sentido de que Connor permanecía mirándolo de hito en hito mientras salía con cosas extrañas made in Mantis.